Práctica del Dhamma
El Dhamma es un entrenamiento del corazón y la mente. No se trata solo de creer ideas budistas, sino de aprender a mirar las intenciones, las acciones y sus resultados.
En el budismo se utilizan varias listas para ordenar y memorizar las enseñanzas. Para explicaciones detalladas, se recomienda leer Las Enseñanzas del Buddha: Una Introducción y El Budismo en la Vida Diaria.
La Triple Joya
La Triple Joya, también llamada los Tres Refugios, orienta la práctica:
- Buda: quien despertó y mostró que una libertad completa es posible.
- Dhamma: la enseñanza y el entrenamiento que conducen a una felicidad confiable e inofensiva.
- Saṅgha: la comunidad noble de quienes han realizado el Dhamma y, en sentido convencional, la comunidad monástica que ayuda a conservarlo y transmitirlo.
Tomar refugio en la Triple Joya es la forma de volverse budista. Significa comprometerse a tomar el Dhamma como guía principal de la vida: confiar en el despertar del Buda, practicar sus enseñanzas y mirar a la Saṅgha como ejemplo de que ese camino puede realizarse.
Cuatro nobles verdades
Las cuatro nobles verdades son la enseñanza categórica del Buda: todas las demás enseñanzas budistas se entienden dentro de ellas. Cada verdad trae una tarea: comprender dukkha, abandonar su causa, realizar su cese y desarrollar el camino.
1. La noble verdad de dukkha
Dukkha en pāli incluye todo el espectro desde el malestar más sutil hasta el sufrimiento profundo. La idea equivocada popular es que “la vida es sufrimiento”, pero el Buda nunca lo enseñó así.
En cambio, señaló que el sufrimiento surge al aferrarse (upādāna) a los cinco agregados: forma, sensación, percepción, fabricación y conciencia. Estas actividades no son necesariamente dolorosas por sí mismas; se vuelven dukkha cuando la mente se alimenta de ellas y las toma como “yo” o “mío”.
Ese aferramiento puede tomar la forma de sensorialidad, costumbres y prácticas, perspectivas o ideas sobre el yo. La tarea de esta verdad es comprender ese aferramiento: cómo aparece, qué lo sostiene y qué malestar produce.
2. La noble verdad del origen de dukkha
El origen de dukkha es el ansia (taṇhā), que literalmente significa “sed”. La mente se aferra porque tiene hambre y sed: busca alimentarse de placeres, identidades, mundos internos, opiniones o maneras de escapar de lo que no quiere sentir.
El Buda resumió esta causa en tres tipos de ansia: ansia de sensorialidad, ansia de devenir (bhava) y ansia de no devenir. La tercera puede parecer una salida, porque quiere destruir o terminar con una experiencia, pero aun así crea una nueva posición para la mente: la identidad de quien rechaza, borra o destruye.
Por eso no basta culpar a eventos externos. La segunda verdad mira el deseo carente de habilidad que está fabricando sufrimiento desde dentro. Su tarea es abandonarlo.
3. La noble verdad del cese de dukkha
La tercera verdad es que el cese de dukkha es posible. El sufrimiento termina cuando se abandona su causa: cuando el ansia se agota, el aferramiento ya no tiene de qué alimentarse.
Esto apunta a una felicidad que no depende de seguir consumiendo experiencias, placeres, opiniones o identidades. Se describe como una libertad no fabricada, independiente de condiciones: no algo que el camino produzca como causa, sino algo que se realiza cuando la mente deja de sostener las causas del sufrimiento.
La tarea de esta verdad es realizar ese cese. Por eso es importante mantener viva la posibilidad de una felicidad verdadera, más alta que simplemente mejorar las condiciones externas.
4. La noble verdad del camino que conduce al cese de dukkha
La cuarta verdad es el camino de práctica que conduce al cese de dukkha: el noble camino óctuple. También se llama vía media porque evita dos extremos: la indulgencia en placeres sensoriales y la mortificación.
La vía media no es un equilibrio cómodo entre placer y dolor. Usa el placer hábil de la concentración y la investigación del malestar y del sufrimiento como herramientas para un fin más alto. El camino no causa lo no fabricado, del mismo modo que un sendero no causa la montaña; pero seguirlo lleva hasta allí.
La tarea de esta verdad es desarrollar el camino: perspectiva correcta, determinación correcta, habla correcta, acción correcta, modo de vida correcto, esfuerzo correcto, sati correcta y concentración correcta. En resumen, es el entrenamiento concreto en virtud, concentración y discernimiento.
Noble camino óctuple
El camino se entrena en tres dimensiones y ocho factores que se desarrollan juntos (o sea, no son pasos lineales):
Discernimiento: entender qué acciones conducen al bienestar a largo plazo y cuáles no
- Perspectiva correcta
- Ver la experiencia en términos de las cuatro nobles verdades.
- Preguntar: “¿qué es hábil?, ¿qué no lo es?, ¿qué conduce a sufrimiento?, ¿qué conduce a su fin?”.
- Determinación correcta
- Orientar la mente hacia renuncia, buena voluntad y no hacer daño.
- Elegir una felicidad más confiable que la gratificación inmediata.
Virtud: ordenar la acción, la palabra y el modo de vida para no causar daño
- Habla correcta
- No mentir.
- No crear división entre personas.
- No usar palabras duras con intención de herir.
- No hablar sin propósito.
- Acción correcta
- No quitar la vida.
- No tomar lo que no ha sido dado.
- No usar la sexualidad de manera dañina (ver detalles abajo).
- No consumir alcohol ni drogas que conduzcan al descuido.
- Modo de vida correcto
- Ganarse la vida sin basarla en daño, engaño, intoxicación o explotación de estados mentales inhábiles.
Concentración: estabilizar la mente para que pueda ver con más claridad
- Esfuerzo correcto
- Prevenir lo inhábil que no ha surgido.
- Abandonar lo inhábil que ya surgió.
- Desarrollar lo hábil que no ha surgido.
- Mantener y perfeccionar lo hábil que ya surgió.
- Sati correcta
- Mantener presente qué debe hacerse.
- Recordar el marco de práctica en medio de cuerpo, sensaciones, mente y cualidades mentales.
- Concentración correcta
- Reunir y estabilizar la mente.
- Darle al discernimiento una base firme para trabajar.
Cinco preceptos
Los preceptos son reglas de entrenamiento de la mente. No son mandamientos, sino que se toman voluntariamente para proteger la conducta diaria y revelar dónde todavía actuamos por descuido, presión, miedo o deseo.
Una persona laica puede tomar como base abstenerse de:
- quitar la vida;
- tomar lo que no ha sido dado;
- conducta sexual incorrecta (sexo con alguien que ya está en una relación estable, o fuera de la propia relación estable, con personas menores de edad o con alguien que ha tomado un voto de celibato);
- mentir o tergiversar la verdad intencionalmente;
- alcohol y otras sustancias intoxicantes que conduzcan al descuido.
En días de Uposatha del calendario lunar, algunos budistas laicos intensifican la práctica observando ocho preceptos. El tercer precepto se vuelve celibato durante ese periodo y se agregan:
- no comer después del mediodía;
- no participar en entretenimientos, música, adornos, perfumes o embellecimiento;
- no usar camas o asientos altos, lujosos o demasiado cómodos.
El objetivo es entrenar la moderación y reducir la búsqueda de estímulos sensuales, creando un contexto favorable para el entrenamiento de la mente.
Diez perfecciones
Otro ángulo para mirar la práctica budista es observar las buenas cualidades que podemos desarrollar con ella. Se llaman las diez perfecciones o pāramī, se apoyan entre sí e incluyen:
- Generosidad: entrenar la alegría de dar y soltar
- Virtud: actuar de manera inofensiva y confiable
- Renuncia: cambiar placeres frágiles por una felicidad más estable
- Discernimiento: preguntar qué conduce al bienestar a largo plazo
- Persistencia: aplicar energía a lo que vale la pena desarrollar
- Paciencia o temple: no responder al dolor, la frustración o la crítica con acciones dañinas
- Verdad: ser honesto con otras personas y con la propia mente
- Resolución: ordenar los deseos hacia una meta sabia
- Buena voluntad: desear una felicidad verdadera para uno mismo y para todos los seres
- Ecuanimidad: no dejar que agrado y desagrado tomen el mando
Aunque pueden parecer virtudes generales, en la práctica del Dhamma necesitan estar guiadas por el discernimiento; si no, quedan como cualidades buenas, pero no necesariamente orientadas al fin de dukkha.
Otras listas para estudiar
- Siete factores del despertar: sati, análisis de cualidades mentales, persistencia, plenitud, calma, concentración y ecuanimidad.
- Cinco facultades y cinco fortalezas: convicción, persistencia, sati, concentración y discernimiento.
- Cuatro fundamentos de sati: cuerpo, sensaciones, mente y cualidades mentales.
- Cuatro bases para probar una enseñanza: asociarse con personas íntegras, escuchar el Dhamma verdadero, aplicar atención apropiada y practicar de acuerdo con el Dhamma.